Ley de Comunicación Profunda
El siguiente texto es un fragmento extraido de la novela “Un Grito Desesperado” de Carlos Cuauhtemoc Sanchez, Capitulo 15: Ley de Comunicación Profunda.
…Las luces se apagaron y de inmediato se proyectó en la pared un cuadro explicativo de la ley:
EXISTEN TRES FORMAS DE CONVERSAR:
Primer nivel de comunicación.- (Superficial). Se utiliza para comentar asuntos sin sustancia ni trascendencia. Es el tipo de plática que se da entre gente que se conoce pero no se estima. En este nivel trivial es fácil insultar, vituperar o criticar sarcásticamente, por lo que con frecuencia se comete el error de herir a quien nos habla con mayor profundidad. Nada es más dañino en la familia que una constante comunicación superficial.
Segundo nivel de comunicación.- (Social). Participa uno en él cuando se comentan ideas, experiencias, vivencias o inquietudes personales en forma fría y calculada, sin involucrar sentimientos.
Tercer nivel de comunicación.- (Profundo). Sin máscaras ni escudos. Se da sólo entre personas que se quieren, y al acaecer, se abre el cofre del tesoro en el que se guardan las dudas, temores, los anhelos, dolores, tristezas, gustos, quereres. Un cofre que debe estar siempre abierto para nuestra familia.
Curiosamente el licenciado Yolza no explicó este cuadro. Se limitó a dejarlo proyectado un largo rato. Cuando comenzó a hablar su voz era -como un buen ejemplo de comunicación profunda- suave e íntima.
-Al correr el tiempo muchas experiencias se han borrado de mi mente, pero la que voy a relatarles, jamás. Hace muchos años, cuando yo estudiaba el tercer grado de secundaria, un día llegué a la casa con amigos, ufanándome de mi machismo y exigiendo de comer. -Se detuvo ensimismado. Tal parecía que la anécdota que estaba a punto de compartir con nosotros había sido trascendente para él. Casi inmediatamente se animó y continuó-: Esa tarde, al no ver nada en la estufa le grité a mi madre que dónde rayos estaba, que si esa era la forma en que “le había enseñado” a recibirme. Mi mamá se presentó con los ojos muy abiertos asombrada por mi insolencia y yo, luciéndome frente a mis compinches, le pregunté qué había hecho toda la mañana ya que no veía ollas de guisado … La tierra se abrió bajo mis pies cuando vi a mi padre aparecer detrás de mamá. ¡Dios mío! ¡No pensé que estuviera en casa! En una ocasión anterior él me había advertido que, bajo mi responsabilidad, yo podía hablarle groseramente a mi madre si así lo quería, pero que me cuidara de que él no me sorprendiera nunca hablándole así a su esposa. Como era lógico, esa vez se adelantó para pedirle a mis amigos que se fueran y de inmediato se sacó el cinturón. Antes de pegarme me dijo que cuando recibiera los golpes debía dar gracias a Dios por tener un padre que me corregía. Fue una paliza sin igual; a cada golpe, llorando le hablaba a Dios, y poco antes de que la tunda terminara yo estuve seguro de que El me oía.
La semioscuridad en el recinto y el silencio absoluto dieron a la anécdota un impactante matiz de seriedad. Sólo la parte izquierda del rostro del expositor estaba parcialmente iluminada por el reflejo de la luz proyectada en la pared.
-Subí a mi cuarto bañado en lágrimas -continuó el licenciado Yolza-. El ardor de los azotes me impidió recostarme, así que me encerré en el armario. Lloré desconsolado sintiéndome degradado, indigno, lleno de rencor y odio contra todo el mundo. Sólo pensaba en morir. Entonces ocurrió algo que cambió mi vida. Mi padre entró al cuarto a buscarme. Oí su llamado y me negué a salir de mi escondite, pero él no dudó: abrió la puerta corrediza y se agachó para tenderme sus brazos. No pude contener los sollozos y terminé abrazándolo lleno de aflicción. Entonces me acarició la cabeza diciéndome todo lo que me amaba. Con enorme pesar confesó lo mucho que le dolía haberme castigado, pero no se mostró arrepentido. Me dijo que con todo el dolor de su alma tendría que corregirme siempre que lo requiriera, y me pidió que lo entendiera. Mi insolencia había sido tan seria que él pudo haber prolongado su enfado durante días e incluso nunca olvidar el agravio que cometí contra mi madre (y su esposa), pero lo fabuloso de la lección fue que a los pocos minutos de haberme propinado la merecida paliza, olvidó todo y me perdonó. Me hizo ver la forma en que yo le importaba y, señores, mi padre temblaba al acariciarme porque hablaba con el corazón. Lloró cuando me abrazaba. Olvidé la molestia de los golpes y me bebí sus lágrimas con besos. Su fuerte y prolongada opresión me apretó el alma misma.
El licenciado Yolza hizo una pausa en su relato para respirar y controlar la avalancha de emociones que ese capítulo de su ayer le provocaba. Cuando se recuperó, continuó:
-Si yo tuviera que mencionar una vivencia a la que deba todo lo que ahora soy, sin ninguna vacilación elegiría aquella. Probablemente no hay nada que dé más gusto a Dios que ver a un padre cumplir con la obligación de disciplinar y verlo después acercarse a su hijo para hablarle con el alma y decirle todo lo que lo quiere. De una cosa al menos sí estoy seguro: no hay método más poderoso y eficaz en la educación.
En sus palabras había una convicción tan firme que a nadie le quedó duda de su franqueza.
-Jamás se incrementó tanto en mí el respeto hacia mi padre como en aquellas ocasiones que lo vi afligido -continuó-. A muy corta edad llegué a la conclusión de que mis progenitores eran seres humanos con errores, pero de buenos sentimientos, seres que amaban y merecían ser amados. Ellos solían dejarme solo en la lucha diaria, pero cuado las cosas me iban mal, siempre estaban allí para apoyarme y mostrarme su amor incondicional. Entiendan esto: ¡la comunicación en la familia debe ser de tercer nivel! ¡Todo ser humano tiene necesidad de comunicarse en forma profunda y sincera! La insatisfacción de esta necesidad en casa arrojará a sus hijos a la calle en busca de quienes estén dispuestos a intimar con ellos, y en la calle todo puede suceder. Pierdan el miedo a abrir sus sentimientos y luego pierdan el miedo a disciplinar. Si los hijos faltan a las reglas, castíguenlos con dureza; no duden en reprender si la falta lo amerita. Pero después del regaño o de la zurra, abrácenlos, bésenlos, desnuden su alma hablándoles con el corazón en la mano, demostrándoles sin cortapisas todo lo que los aman. Por favor, ¡no esperen a que estén dormidos para ir a besarlos y acariciar sus cabezas! La verdadera dirección eficaz está acompañada de una lealtad y honestidad tal que nos concede el deleite de mostrar el cariño que sentimos cara a cara. Un padre no será menos hombre al besar a su hijo varón ni éste perderá virilidad al estrechar a su padre. Esos son complejos machistas que, al acogerse, se inculcan en los hijos con graves consecuencias. La familia sana debe abrazarse, besarse y hablarse habitualmente con mucho afecto. Los padres que coartan la comunicación profunda tarde o temprano lo lamentan …
me gustaria que me manden este estudio lo beo importante
Es uno de los capitulos mas importantes dentro de la novela “Un Grito Desesperado” de Carlos Cuauhtemoc Sanchez. Puedes encontrar la novela en casi cualquier libreria del pais (Mexico) o en algunas paginas de alojamiento en la internet.
De hecho al final de este articulo, agregué un link que te lleva precisamente a ese capitulo.
Suerte y gracias.
bueno yo soy de chile (iquique )
yo por lo menos de mi punto de vista lo encuentro fenomenal el libro creo que es uno de los mejores libros que he leido en mi vida , me hizo reflexionar demaciado , porque yo estaba muy mal con mis padres pero parece que lo boy a tener que leer denuevo porque me estoy poniendo muy atrevida denuevo con ellos espero bajar mis revoluciones jaja pero bueno respecto a mi opinion el libro es muy hermoso el autor es muy creativo al exponer esos temas la cual son muy frecuentes en todas las familias del mundo .
me despido con fuerte abrazo y un beso chao .
mi msn es laa.tokitha.yurii@live.cl
por si me quieren contactar soy de chile
oye estubo super atar
oye estubo super star
bueno yo no lei el libro pero lei otro que me llevo a averiguar sobre la comunicacion profunda ese libro es juventud en extasis que tambien es una gran obra del autor que vale la pena leerlo
TA BIEN LO KE DICE PURA VERDAD